Fortean Science, número 14 (II)

Continuamos con la entrevista a Douglas P. Woodwrow, fundador y presidente de Exocorp, publicada en el número 14 de la revista “Fortean Science” (mayo 2035). La primera parte puede leerse aquí.

— No estoy especialmente orgulloso del nombre (N.d.r: “Sexkin”), pero nuestro departamento de marketing estaba tan convencido que lo di por bueno.

— En pocas palabras, es un compuesto químico que crea conexiones temporales entre el centro neurológico del placer y el sistema nervioso dérmico. Cuando usted experimenta un orgasmo mientras “Sexkin” está en acción, esa sensación se transmite por toda su piel. Al mismo tiempo, todo contacto que se realice con su dermis, con su piel, es enviado a su centro receptor de placer.

— Gigantesco clítoris, sí. No es la primera vez que escucho esa metáfora. Particularmente, me parece desagradable, pero creo que describe con gran precisión el comportamiento de “Sexkin”.

— Hasta ahora, sólo hemos recibido noticia de una persona perjudicada por el uso de nuestro producto. Mal uso, debería decir, en realidad. Se trataba de una pareja practicante de sexo tántrico. Estuvieron 36 horas, ¡36 horas!… La actividad eléctrica en el cerebro del fallecido había sido tan intensa que su sistema límbico se había cocido. Literalmente.

— Por los cálculos de nuestros expertos, suponemos que la mujer continuó durante unas 3 horas antes de darse cuenta.

— Por supuesto que ganamos el caso. Estamos ante un abuso evidente. Una sobredosis, por así decirlo. Como todos nuestros productos, “Sexkin” ha sido sometido a rigurosas pruebas antes de comercializarse.

— Empieza a resultar molesto que se nos continúe acusando de experimentar con animales. Desde que se aprobó el tratado internacional hace 14 años, ni un solo animal ha entrado en nuestros laboratorios.

— Nada de ciudadanos de Europa del Este, tampoco. Operamos dentro de la más estricta legalidad.

— Exacto. Sólo chinos. Es más, déjeme puntualizar. Sólo empleamos chinos provenientes de los centros autorizados por la República Popular China. Sé que algunas empresas emplean fugitivos e, incluso, filipinos. Nosotros, como ya he dicho, no estamos por encima de la ley.

— ¿Criaderos de belgas para la industria del maquillaje? No, no había oído hablar de ellos. Pero no me parece una mala idea.

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